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El Maestro Phanor Terán habla sobre el proceso que se ha venido dando en los últimos meses al interior de la Mesa Abierta de Teatro "Valleandando". Es así como en el presente artículo, Phanor, con esa tranquilidad y sabiduria que sólo se alcanza con los años nos recuerda que: "La misión fundamental no es expresar los ayes del mundo, sino el de crear el clima o las instancias propicias para que el sector pueda ubicar el mejor escenario para la lucha por sus conquistas y para la solución de sus expectativas."
ORGANIZACIÓN DEL COLECTIVO TEATRAL VALLECAUCANO.
Phanor Terán
Tunía, mayo 2 de 2.008
Sin haber considerado previamente cuáles son las formas reales cómo y dónde se desarrolla el teatro. Valga decir, hacia dónde, cómo se mueven y manifiestan sus intereses materiales resulta por demás ingenuo ponerse a BUSCAR LA FORMA JURÍDICA, más conveniente o que pueda amparar y recoger el anhelo de institucionalidad del colectivo teatral.
Cualquiera sabe que el Campo teatral no es el paraíso quijotesco de lo nuestro donde está extinguido o no existe aquello de lo tuyo y de lo mío. Saberlo igualmente, que existen intereses, resulta por demás peregrino y fútil sino se reconoce, sopesa y evalúa, CUALES INTERESES
A diferencia de años anteriores hoy tenemos directores-empresarios que se diferencian de los actores asalariados o medio asalariado o ninguno asalariado. Existen propietarios-directores-empresarios como también colectivos donde el director es tan raso como el maquillista o el tramoyista. Hay colectivos con divisiones de trabajo y en otros colectivos toderos. Como también encontramos administradores, promotores, publicistas especializados, funcionarios, profesores, pensionados, tanto como personas carentes de la más elemental seguridad social. Hay quienes tienen seguros de riesgo y accidente y maromeros sin vara de funambulistas. Y en fin otra mirada tenemos los exiliados frente a la soñolencia de los empotrados.
Hay necesidad de ampliar difusión con hay necesidad de consolidar o llegar al mínimo básico de financiamiento. Y quienes luchan por un mínimo reconocimiento de existencia, como sectores preocupados por preservar sus logros. Pugnacidad por el mercado de la demanda estatal, y lucha entre instituciones por los recursos sectoriales. Hay quienes con el Estado tienen requerimientos salariales. Hay en fin, quienes viven del teatro y una buena mayoría que sobrevive a pesar del teatro.
No tengo un diagnóstico preciso y porcentual, desde que me he declarado en exilio forzoso-voluntario pero la mera observación podría decir que tal descripción no está lejana de la realidad.
Ello me lleva a la idea de que solo un COLECTIVO FEDERADO, DE SEGUNDO NIVEL, la unión de intereses distintos podría estar en la cúspide ese proceso organizativo, atravesado o transversalizado como dicen ahora, por la creación de organizaciones de base, de primer grado sectoriales: sindicatos de profesores, de funcionarios, organización de dramaturgos, cooperativas de actores o sindicatos, carteles de teatristas empresarios, etc.
Un Festival por ejemplo, puede bien ser una competencia sectorial pero si los actores y técnicos no se organizan difícilmente alguien se preocupara de sus reivindicaciones básicas de seguridad social que poco importa a los funcionarios o a los propietarios, mas allá del gesto solidario humanitario. Una legislación por ejemplo para prohibir el uso de estudiantes en los grupos profesionales con no pago, es más de interés del sector profesional con la oposición aún de los noveles actores, y que puede estar en contra de los intereses de propietarios –productores. El teatro universitario se reivindica antes sus autoridades, los oficiales ante la administración particular. Nuevas salas y comodatos es de intereses de los grupos noveles no así de los antiguos, por más que lo miren con bondad y no habrá quien vea en ello más competencia, mayor oferta y merma de la demanda. El teatro de salas se opone a la baratización que significa el teatro ambulante que no paga ni sayco ni industria y comercio. La ampliación del financiamiento público es de interés de todos, pero los que ya tienen miran con recelos protegiendo sus logros.
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La contratación con el Estado puede hacerse desde individuos irreverentes u organizaciones temporales de personas naturales hasta con organizaciones. Institucionalizadas y reverentes. Una cooperativa para efectos de contratación puede ser tan eficaz como una ONG, o una sociedad anónima. Para qué limitarse con ello. Acabo de ver en un municipio la contratación para almuerzos escolares y banderitas para adornar el salón de almuerzos, apoyado en un Programa de Festival de lectura, firmado por una persona natural.
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Un aspecto bien interesante de la coyuntura es que el gobierno departamental de centro derecha y el Municipal de centro izquierda en el Valle del Cauca coinciden en su propósito de institucionalizar la administración pública cultura, y no solamente cultural. Con ello quieren decir rescatar para el dominio público la creciente privatización de servicios de ONG´s
Como principio pareciera fundamental sobre todo cuando ello ha significado la desintegración de concepto cultural, en la mera prestación de servicios descuidando aspectos integrales de organización, legislación, preservación y orientación.
Pero eso tiene también sus bemoles, y es mejor definir los escenarios de validez de tales propósitos porque él mismo genera incertidumbres: también podría significar ignorar el papel de las organizaciones en el desarrollo cultural y la necesaria interrelación y el mutuo apoyo. No podríamos dejar filtrar la idea de que el Estado hace las artes, aunque de buena manera el Estado puede refugiarse en el financiamiento de las escuelas, y por tanto, la multiplicación de su competencia desleal, el monopolio y concentración de la inversión cultural.
En situación límite no dejaría ello de ser importante para que el teatro independiente, que ya poco existe, desarrolle sus procesos de hacer un público, de autonomía realmente artística. También ello significaría que habría preeminencia de los escenarios públicos oficiales en detrimento de salas, a contrapié de las leyes de protección de la creación y la producción artística.
Tendemos allí que sensibilizar pero una dura refriega por más que ella se haga en los tonos más comedidos sobre el proceso de concentración y monopolización del Estado, cuando no hemos todavía salido de la hegemonía de ciertas ONG´S que monopolizaron para su haber las relaciones con el Estado, desfigurando los procesos de descentralización administrativa y de igualdad de oportunidades.
DEL CONSEJO DE PLANEACION MUNICIPAL
Tiene la ventaja, el chorizo de Walter, de quedar bien con todo el mundo, sumando sin cesar todas las reivindicaciones posibles, ya no solo en lo que respecta al teatro, como representante de la Unión Temporal teatral sino también con reivindicaciones bocetadas de otros sectores culturales, a fin de consolidar una imagen democrática.
Y tiene la desventaja de no aportar absolutamente nada para encontrar las líneas fundamentales de una política teatral en el sector público con el altruista propósito metodología de la concertación, de no dejar por fuera nada ni nadie, que no es más que la vieja versión del proverbio: la voz del pueblo es la voz de Dios.
La misión fundamental no es expresar los ayes del mundo, sino el de crear el clima o las instancias propicias para que el sector pueda ubicar el mejor escenario para la lucha por sus conquistas y para la solución de sus expectativas.
1.- La institucionalidad teatral pasa por la conformación plena, actuante, interactuante del Consejo Municipal de Cultura, es decir, para una presencia orgánica, estructural del conjunto de fuerzas sociales que representamos, no solo en la especificidad artística sino el contexto de la cultura como componente de la sociedad en su conjunto.
2.- Uno de los aspectos más cruciales es que la institucionalidad cultural ha sido considerada unas veces como un apéndice del legislativo y otras tantas como apéndice de lo administrativo, y otras, las más de las veces como un apéndice de los procesos educativos. Este meollo que no resolvió la ley de Cultura, es el punto crucial de la participación política del teatro en la vida ciudadana. Por supuesto, el teatro tiene efectos educativos pero no es en si mismo un proceso educativo. El teatro es un proceso operacional, productivo pero no es su esencia. Y estando el quehacer del Estado fragmentado, es obvio que el teatro debe y tiene que tener una presencia en el todo y en las partes, pues tampoco podemos reducir el todo a las partes, ni considerar que la sumatoria de las partes son iguales al todo. En los años 90 se había logrado algo en el aspecto administrativo, pero poco avanzamos en el aspecto legislativo.
3.- En mis consideraciones anteriores sobre las características de los actuales gobiernos departamental y municipal hago hincapié en la necesidad de la precisión conceptual y operacional de aquello que denominan hoy el rescate de la institucionalidad pública, porque de esa manera estaremos redefiniendo igualmente el papel de la organización independiente, de la organización social cívica en la forma de concebir el Estado actualmente. Esa redefinición de la institucionalidad puede llevarnos a la concentración y centralización, que los izquierdistas definían como el rasgo fundamental de las políticas imperiales y de los estados napoleónicos, o sin darle más vueltas la versión moderna de “L´etat c´est moi”. (El estado soy yo). Valga decir en término coloquial: cuál es el modo de participación de la sociedad civil, y del teatro específicamente en los asuntos del Estado. Cuáles son las condiciones de oportunidad, a sabiendas de que venimos de un largo período en el cual el 90% de los recursos culturales eran usufructuados por el 10% de instituciones y cuando el presupuesto cultural en su conjunto no significaba mas del 5% del presupuesto general de la administración pública, y cuando las instituciones educativas oficiales detentaban el mercado cultural local y regional, entre otras cosas por la falta de un financiamiento claro y específico de la educación cultural pública. (¿No hubo en estos días huelga en Bellas Artes por tales circunstancias?).
No quisiera creer que ahora, a falta de un norte, nos invade la demagogia.
p.t.
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