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Aproximadamente 35.000 habitantes se soñaron, hace bastante rato ya (1536) una ciudad que se llamaría Cali; con un futuro envidiable por su cercanía al océano pacífico, levantada sobre tierras fértiles y húmedas la Cali vieja se fue construyendo entre paseos familiares al pance y al charco del burro, “fotoagüitas” del Paseo Bolivar y los Juegos Panamericanos del 70. Después vivimos una escandalosa subida hasta el extremo de la fastuosidad de los narcos y luego una apoteósica caída que todavía nos duele.
Hoy, 471 años después, Cali se encuentra de nuevo a punto de “metamorfosearse” y yo me pregunto: En todos estos años de escaso progreso y lenta transformación urbana ¿cómo ha sido el crecimiento de los caleños como ciudadanos? Los que hoy hacemos parte de Cali tenemos la corresponsabilidad de construirla, y digo que la cosa es de co-responsables, porque una ciudad es también una creación de sus habitantes y no solo de los mandatos de sus gobernantes. Lo digo porque somos nosotros mismos, los habitantes caleños, quienes debemos empezar a cuestionar nuestra pasiva interacción con la ciudad. Desde este punto de vista comparto el sentido que un amigo mío, muy cercano por demás, le ha encontrado a la lectura de los artículos de un libro para algunos desconocido: “Memorias para pensar la ciudad” fruto de la compilación de ponencias de los simposios “Pensar a Cali” organizados por el Grupo de Investigación de Estéticas Urbanas del Instituto Departamental de Bellas Artes. Los contenidos de esta publicación son un insumo vital para orientar y alimentar las inquietudes que hoy por hoy nos rondan a los nuevos caleños. Deberíamos estar interesados en conocer y formarnos una opinión sobre temas como convivencia ciudadana (Mockus), ciudad, ciudadanía, multiculturalidad ( Omar Rincón, Fabricio Cabrera), la cultura, lo público, la identidad (Jaime Xibillé, Alberto Saldarriaga, Oscar Becerra y Oscar Gerardo Ramos), entre otros, no menos importantes tanto por contenido como por su fuente. ¿Y eso como pa’qué? Simplemente, para no repetir la historia. Para eso, nada más. {moscomment}
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