|
Mi papá siempre vió en mí al ingeniero electrónico de segunda generación, igual de encarretado por los circuitos y los corrientazos que él.
Mi mamá estaba demasiado ocupada con el trabajo de la junta de acción comunal del barrio, pavimentando cuadras y armando actividades beneficas como para augurarme un futuro profesional, simplemente me vió ir tomando mi propio camino. A mis 12 años de edad, una profesora de teatro de primaria: Alexandra Santana, la recuerdo siempre, convenció a mi papá de llevarme a estudiar a Bellas Artes. Yo a la corriente ya le tenía un respeto el teso y mis últimos experimentos en el taller de mi papá habían terminado en corto circuito, tal vez fue eso, y no la claridad sobre mi futuro en las artes escénicas, lo que motivó a mis padres a ayudarme a insistir con eso del teatro. Hoy, 18 años después de mi primer paso en el teatro me aterro con la pregunta ¿y si yo no hubiera sido actor...? No tengo la más mínima idea de cuál sería mi actividad actual. Yo quería ser médico, también quise estudiar arquitectura e incluso me imaginaba, es más, me apasionaba la idea de manejar una enorme tractomula, pasar por las carreteras a toda velocidad y pitar durisimo para que la gente conocida me saliera a saludar... No se, no puedo imaginar en que hubieran parado los sueños de ser grande que tuve cuando me paseaba por los pasillos de mi casa tratando de entender y figurarme en el mundo de los adultos. No se nada de los futuros posibles que pude haber tenido en la vida. Lo que sí se es que mi presente gira al rededor de lo que podría considerar mi segundo paso en el mundo de las artes escénicas: Esa sensación de levantarse pensando en teatro e ir a dormir nuevamente cada noche con un escenario incrustado en la cabeza. Cuento con un combo de complices, actores, dramaturgos, director, productores, amigos, compinches y exigentes compañeros de escena con los que no puedo dejar de pensar, de soñar, de buscar escenarios vacíos dispuestos a ser habitados. Con los que comparto la responsabilidad de hacer teatro. Hoy para todos ellos, para los que me conocen y de alguna u otra manera han hecho arte y parte de mi vida en el teatro, va mi sincero agradecimiento. Gracias por contribuir a que uno de los futuros posibles de un niño se haga realidad. Algún día tendré como pagarles lo que han hecho por mí. PD: (La plata si se las seguiré debiendo, ja ja ja) {moscomment}
|