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En el año 2005, el director y dramaturgo caleño Carlos Enrique Lozano G. realizó una entrevista al colombiano Omar Porras, director del grupo Malandro Teatro de Suiza. Teatroencali.com publica esta entrevista a propósito de la nominación de este colombiano al "Premio Moliere" versión 2007.
El director Colombiano Omar Porras está nominado al Premio Moliere, mayor distinción en Francia a las artes escénicas, por su montaje de 'Pedro y el comendador' (inspirado en Peribañez y el comendador de Ocaña, de Félix Lope de Vega). Su postulación es en la categoría de 'Mejor espectáculo del teatro público' y competirá con otras cuatro obras, entre ellas, un montaje de quienes son considerados dos monumentos vivos del arte francés: Ariane Mnouchkine y Denis Podalydès.
Fuente: www.eltiempo.com
"La música de los aplausos"
Entrevista en París con Omar Porras
Enrique Lozano Guerrero - Marzo de 2005
El estruendo de las más de mil personas que aplauden al tiempo retumba en las paredes del teatro. Estoy sentado en la segunda fila, muy cerca de los actores que saludan entusiasmados. Volteo a mirar hacia atrás y veo los rostros sonrientes del público que durante 15 días ha colmado la sala cada noche. No puedo evitar que la piel se me erice: es el trabajo de un colombiano la causa de tanta aclamación.
Omar Porras y su grupo Teatro Malandro terminan esta noche una temporada de dos semanas en el importante Theatre de la Ville, en pleno centro de París. Han traído desde Ginebra, Suiza, lugar donde trabajan desde 1990, su versión del Don Juan de Tirso de Molina.
Este bogotano de 41 años es el único latinoamericano que ha dirigido una obra en este teatro y, como si eso no fuera suficiente, ya lo ha logrado en tres ocasiones. La recepción que el público ha brindado a este trabajo es francamente sorprendente: casi 17000 personas vieron la obra en apenas 16 funciones. Además de la monumentalidad de la cifra hay que tener en cuenta que en la capital gala existen 350 salas de teatro cuya oferta de espectáculos es permanente así que lograr llenar todos los días es algo digno de admiración.
Carlos Enrique (CE): Pero ¿cuál es el éxito de Porras?
Omar Porras (OP): Hay un reconocimiento de mi trabajo pero el acto teatral es una labor diaria, permanente que exige que yo trabaje 30 horas al día, 400 días al año.
(CE): ¿Por qué la versión de Tirso de Molina?
(OP): No me interesaba por sus orígenes españoles, hispánicos, me interesaba más era saber en qué momento en la historia de la dramaturgia se empieza a hablar de este personaje que en el siglo XVII, en el transcurso del siglo XVII, inspiró a muchos autores desgraciadamente desconocidos hoy, aún. Entonces buscando en el mito obviamente va uno a la primera publicación que es la de Tirso de Molina.
(CE): El Teatro Malandro es una Compañía pero también es un centro formativo… ¿Cómo funciona?
(OP): Bueno hace 15 años que fundé este grupo en Ginebra. Malandro es un centro de investigación, de práctica, de formación, de producción porque somos nosotros los productores de nuestros espectáculos. Hoy ha desaparecido el concepto de la Compañía. Los actores son muy solitarios. Se ha convertido en un medio donde cada director va y contrata un actor conocido, un actor especializado en un rol, en un tipo de personaje. Nosotros somos una Compañía estable de verdad donde hay actores permanentes. Hace unos días hubo un accidente en el TGV (tren de gran velocidad) y un actor no pudo llegar. En tres teatros de París se cancelaron los espectáculos porque los actores no pudieron llegar y el único teatro que no anuló fuimos nosotros porque en cuestión de una hora y media se readaptó al interior del equipo el rol que hacía falta y se hizo. Eso es una muestra de la práctica permanente, de 15 años de experiencia.
(CE): Un cambio abrupto de tema. ¿Cómo ve usted el teatro que se está haciendo en Colombia?
(OP): Yo comenzaría por decir algo: yo le haría un homenaje hoy aquí desde París a Enrique Buenaventura. Empezaría por él. Si se trata de hablar de teatro en Colombia yo creo que es fundamental hablar de él. Yo creo que existen personajes todavía como Santiago García que han sido y que serán fundamentales en el teatro latinoamericano, no sólo colombiano. Hay también, desafortunadamente, cierta pretensión de ir a imitar lo que está pasando al norte de Colombia y lo que está pasando en Europa. En mi caso es curioso… Es paradojal que yo hable de esto porque yo no pude hacer teatro en Colombia, a mí no me aceptaron en la esuela y tenía que hacer teatro así que me vine a Europa y aquí es donde he podido desarrollar una compañía que se llame Malandro. Porque hay demasiada élite en nuestro medio teatral colombiano desgraciadamente, entonces yo felicito y estoy muy contento de saber que hay un personaje como Fanny Mickey que hace un trabajo básico en Colombia al lograr esa labor titánica como lo es un festival en Bogotá. Obviamente yo la felicito pero al mismo tiempo me parece que esa gran estructura del festival debería servir para poner más en valor el trabajo teatral de nuestro país. Yo sé que Colombia necesita ver qué está pasando en los escenarios del mundo pero al mismo tiempo, y eso lo he discutido con ella, es básico que durante la existencia del festival, y de ella porque ella es el motor, ella es el espíritu de ese festival, se le dé la oportunidad a la creación colombiana no sólo para que el público colombiano la vea sino también para que todos esos productores, artistas, extranjeros que vayan a ese evento pues puedan asistir y ver.
(CE): ¿Trabaja usted con actores colombianos?
(OP): Claro. Emiliano Suárez, por ejemplo, es maravilloso. La gente es encantada, los actores, de ver un actor como Emiliano. Las propuestas que ese señor hace son… Es el realismo mágico que surge de las manos, de la voz, del cuerpo de un actor colombiano. Como Fabiana Medina que el público colombiano la conoce. (La Lectora y Las aguas mansas, entre otras.) Yo escuché gente que decía que Fabiana no debería dedicarse al baile y ahora es la coreógrafa de mi compañía. Es coreógrafa y le piden proyectos aquí en Europa, es una gran bailarina, una gran actriz. Esa es la prueba de que hay material ¿no?
(CE): Bueno y en su concepto ¿qué tiene para ofrecer un actor o un artista colombiano aquí en Europa?
(OP): Todo. Todo. La fertilidad y la capacidad trabajadora y creativa de un artista colombiano son impresionantes. Lo digo yo porque… No porque yo sea colombiano sino porque yo lo he experimentado, me he dado cuenta. Mientras seamos disciplinados obviamente, mientras seamos rigurosos, muy rigurosos, sobretodo con nosotros mismos. Hay que trabajar mucho pero nosotros tenemos la frescura, es algo que está en el espíritu nuestro, es como una frescura creativa, es como una especie de lucidez y es justamente porque nosotros hemos crecido en una cultura de la espontaneidad, de la necesidad de inventarnos los medios cada día. O sea, hemos crecido con necesidades y nosotros no hemos llevado esas necesidades a la pena o al dolor sino que con eso hemos construido. Hemos construido corrientes literarias, hemos construido una dramaturgia propia, hemos construido una galería vasta de pintores, de escultores, de deportistas, científicos. Nosotros tenemos que terminar con ese complejo que tenemos que volvernos europeos o tratar de imitar a los europeos para ser mejores: no. Tenemos mucho que aprenderles obviamente pero yo creo que ellos tienen más que aprender de nosotros porque nosotros no hemos perdido la fe ni la creencia que tenemos en la magia, en la espiritualidad.
(CE): Tres años después del regreso a Colombia por la puerta grande, abriendo el Iberoamericano, ¿cómo evalúa usted esa experiencia?
(OP): Ah, muy rica, yo creo que es una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida. Volver a mi país, volver a la matriz, volver a la madre a compartir lo que se ha vivido con tantos años y con tanto esfuerzo. Esos aplausos tan bonitos… Esa música se oye… Es muy rara esa música, esa música sólo existe allá. Eso fue como una comunión con nosotros, con ellos. Y nos llenó. A mí me abrió mucho el espíritu. Regresar fue encontrar una actividad teatral llena de poesía. Hoy hay un maestro que todavía está vivo y está haciendo y creando, Santiago García. Hay jóvenes que están experimentando como Fabio Rubiano. Lo del Matacandelas es muy interesante. También es muy válido lo que está haciendo el Águila Descalza. Es necesario también ese trabajo. Es ejemplar. Ese tipo dijo: no voy a dejarme comer el coco de que los productores tengan que ser siempre los mismos… Porque hay una desgracia en Colombia y es que hay una o dos personas que están decidiendo el futuro del teatro en Colombia. Eso no se puede. En un país tan grande y con tanta riqueza… Entonces por ejemplo el Águila Descalza es ejemplar porque ellos lograron construir un nivel de producción de ellos, hacen cine, hacen lo que se les da la gana y nadie les jode la vida. Los admiro. Eso es Malandro en Suiza, en Europa. Nosotros dijimos: nosotros somos productores, yo soy productor, yo organizo mis cosas y no estoy dándole cuentas a nadie. A los únicos que les tengo que responder es al todopoderoso y a la escena. No más.
Revisión Final: Luis Ariel Martínez Silva - Coordinador Editorial
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