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Sobre Martha Márquez y su trasegar en el teatro caleño. PDF Imprimir E-mail
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Entrevistas
Lunes, 08 de Septiembre de 2008 00:00

Con su obra "Blanco totalmente blanco" ganó el segundo puesto del Premio de dramaturgia Jorge Isaacs 2007.

Conozcamos un poco más de Martha Márquez la directora, la dramaturga, la mujer.

Licenciada en Arte Dramático de la Universidad del Valle. Fundadora, directora, dramaturga y actríz del colectivo teatral Teatroas de Cali.

ENTREVISTA CON MARTHA MÁRQUEZ EN LA CASA CAFÉ

ABRIL 23 DE 2008
POR: ARIEL MARTÍNEZ (TEATRO EN CALI: TC)

MARTHA MÁRQUEZ (MM) es licenciada en Arte Dramático de la Universidad del Valle. Por cosas de la vida y de las exigencias desde que se decidió a conformarse como grupo con otros compañeros egresados de la del Valle, el cual llamaron “Teatroas”, se dedicó además de la dirección a la difícil tarea de escribir para el teatro. De este trabajo y de estas producciones dramatúrgicas resultó una obra que llamó “Blanco totalmente blanco”. Puso a consideración del jurado esta obra siguiendo el camino de la convocatoria del premio de dramaturgia Jorge Isaacs 2007. El jurado decide que esta obra era merecedora del segundo premio, después del primer premio que fue concedido a John Lotero del grupo Esquina Latina

TC: ¿Qué pediste?

MM: Una cerveza y una tortilla de maíz con queso y champiñones.

TC: Me gustaría saber cómo fue todo ese proceso de la convocatoria al premio y las implicaciones que tuvo para vos la decisión de aplicar con una de tus obras.

MM: Más o menos en junio salió una convocatoria para participar en un taller de dramaturgia, este taller fue convocado por el Festival Internacional de Arte de Cali y se realizó en Yanaconas. Fue una convocatoria a nivel nacional. Los interesados debían mandar por correo electrónico una reseña de la hoja de vida de los aspirantes y luego salieron unos listados con las personas que fueron aprobadas para participar en el taller. Gracias a dios tuve la oportunidad de vivir esa experiencia y salir seleccionada de entre los dramaturgos que se presentaron a esta convocatoria ya es fue un primer regalo. Yo era una de las más jóvenes del grupo. El taller lo dictó Mauricio Kartun, duró una semana, en Yanaconas y estuvimos compartiendo experiencias de dramaturgos de todas las edades y de todas las ciudades de Colombia, con este argentino que nos dio muchos tips, ya que no fue un taller en el que hayamos tenido todo el tiempo para descubrir todos los secretos habidos y por haber pero se tocaron puntos clave. Los cuales, cuando yo regresé del taller me quedaron flotando en la cabeza y también llegué con temas en la cabeza. Antes del taller yo no sabía que estaba la convocatoria del premio Jorge Isaacs, cuando volví del taller me enteré y con las enseñanzas que tuve en el taller y con un tema que estaba allí flotando me dije: “¡Ah! Voy a hacerle, voy a echarle la muela a esto a ver qué pasa. El proceso de escritura fue muy veloz. Creo que las ideas llegaron en el momento justo en el que tenían que llegar y en el momento en el que la pude poner sobre el papel. Trabajé en la obra aproximadamente un mes y medio, entregué el texto el último día, casi en el último minuto, pero después me di cuenta de que no fui la última, hubo otros que el último segundo entregaron sus textos. Más o menos un mes y medio después entregaron el resultado. Me llamaron a la casa, contesté y me dijeron que estaban llamando de parte de la Gobernación, para decirme que yo era la afortunada que me había ganado el segundo puesto y mi respuesta fue: bueno gracias y colgué. Uno se emociona mucho. Yo decía: ¿Y ahora qué hago? A la primera persona que llamé fue a mi mamá y luego llamé a muchas personas que en este momento no recuerdo muy bien.

TC: Esta obra, Blanco totalmente blanco, la estás montando en este momento. ¿La estás montando como ‘Teatroas’ o estás haciendo un montaje independiente a ‘Teatroas’?

MM: Yo creo que ‘Teatroas’ se va a volver un grupo que sólo va a trabajar lo institucional. Eso es lo que he pensado después del revolcón que ha sufrido el grupo. No estamos los que inicialmente estábamos y creo que Teatroas logró realmente sus máximos esfuerzos y logros en lo institucional, entonces creo que sería bueno dejarle solo esa cualidad, o sea que el montaje no lo voy a hacer bajo ese nombre.

TC: ¿Cómo ha sido todo este proceso en la escritura dramática, cómo ha sido tu proceso como dramaturga?

MM: Yo creo que ha sido producto del azar. Hay muchas personas que cuando son niños dicen yo voy a hacer tal cosa, yo voy a escribir y desde chiquitos y por siempre y lo lograron y tuvieron claro siempre lo que querían hacer. Y ese no es el caso mío. Yo también empecé a estudiar teatro porque estaba detrás de alguien de quien yo estaba muy enamorada, se presentó a comunicación, a mí no me alcanzó, entonces me presenté a teatro. Después él no quedó y yo sí quedé, entonces el superobjetivo por el cual me presenté a la universidad ya no estaba y ahora qué hago. Pero, en este caso que se presentaron como 80 personas, escogen como a 15 y yo quedé, me dije: aquí pasa algo, pues metámonos a ver qué pasa, por lo menos se me va a pasar la tusa estudiando otra cosa. Así terminé en teatro. Ya después vino la escritura que tampoco era algo que estuviera buscando. No había escrito nada, ni poemas, me gustaba escribir cartas, pero de esas cartas adolescentes que uno se escribe con las amigas. Cuando ya al finalizar la carrera, empezaron a resultar proyectos con las empresas y apareció la necesidad de que alguien tenía que escribir porque Moliere no tenía obras sobre cuestiones ambientales, o de calidad o de buenas prácticas de manufacturas, entonces había que escribirlas con cosas muy específicas, no sólo eran cuestiones técnicas, sino que el que contrataba quería que se hicieran a su manera y había que tener en cuenta todo eso, y sí, había esa necesidad, entonces yo dije: pues yo le hago. Ahí empezó todo el ejercicio con lo institucional. No puedo decir yo empecé a escribir porque me imaginé esta obra y después de leer a Shakespeare me inspiré y empecé a escribir, o decir que tenía la poesía guardada, no nada de eso, eso fue una cosa casual, de azar, accidental, algo que surge de la necesidad de uno poder trabajar en lo que estudió y se fue desarrollando.

TC: En este momento en el que ya sos consciente que la escritura es importante para vos, lo mismo que la dirección escénica ¿en qué está tu búsqueda hoy, cuál es tu inquietud en lo escénico? más allá de escribir o de dirigir porque eso ya lo sabemos. Si seguir escribiendo, si seguir dirigiendo.

MM: ¿Sobre la escritura?

TC: Sí. O sobre la dirección, o sobre la actuación. Qué viene para vos, qué te inquieta.

MM: Yo creo que una de las cosas bacanas de la escritura es que vos debés tener una imaginación muy loca, todos la tenemos, pero el que escribe tiene la posibilidad de que en alguna oportunidad esas cosas que ha imaginado se hagan realidad. Para el que no escribe le toca usar la actuación para poder, por lo menos, hablar de su imaginación o de algo que hay en su imaginación. Hablando dentro de lo teatral, digamos que el que más puede hacer cosas con su imaginación es el que escribe. Igual los textos siempre se modifican por los directores, por los actores, pero en sí, toda esa esencia imaginativa se conserva.

TC: ¿Vos creés hoy que se puede hablar de un movimiento teatral aquí en Cali?

MM: ¡Huy “parce”!... ¿Movimiento teatral en Cali?

TC: Esa sí es ineludible.

MM: ¿Movimiento teatral en Cali? Si pudiéramos imaginarnos que… cómo explicarlo… “esta cama se va a desbaratar y se le van a caer todas las tablas, hay ajetreo (Risas) esto se está moviendo mucho”.

TC: ¿Cuál es la lectura que hacés del medio teatral caleño actual teniendo en cuenta nuestra historia reciente a través de una figura tan importante como Enrique Buenaventura? Hay un referente muy importante: Enrique Buenaventura y ahora estamos en otro momento de esa historia, cómo leés esto.

MM: Lo único que se me viene a la cabeza para responder a esta pregunta y aprovechando que estamos en La Casa Café, es como si me sirvieran dos tortillas muy deliciosas una tiene champiñones y queso y la otra tiene hierbas y tomate, las dos son deliciosas, pero las dos son diferentes, están en platos diferentes y están separadas. Yo creo que todo lo que fue el movimiento de Enrique fue muy importante y tiene unas características muy especiales. Y lo que está pasando ahora se comporta de otra manera. Todavía no sabemos para dónde va, todavía no sabemos si va a ser trascendental o no, pero que creo que es independiente. De hecho creo que su grupo, lo que fue su grupo está allá y nosotros estamos acá y todo lo que se está generando a partir de una nueva generación. No es que no esté teniendo en cuenta la historia sino que se debe tener como un buen referente. De todas maneras yo sí creo que todos tenemos muy adentro como un dolorcito porque de alguna forma Enrique y el TEC se quedaron por allá como en una como en medio de una neblina, por allá como en un lugar muy apartado después del lago, una cosa muy extraña y es como si hubiéramos quedado en deuda. Incluso él fallece, entonces el Teatro Municipal decide llamarse “Enrique Buenaventura”, uno dice pues chévere ¿y?... Yo creo que si vamos a decir que estamos en deuda, la manera no sería vamos a hacerlo como lo hacía él como homenaje. No. Simplemente hagámoslo. Cada cual tiene su manera y su forma de expresarlo, él tuvo la de él. Yo creo que sería triste no hacerlo, la clave no es devolvernos y rescatemos lo de Enrique, traigamos su nombre y su obra y otra vez ensalcemos esto. Él tuvo su historia de orden nacional, internacional, político, el hombre se nos quedó por allá en un lugar oscuro donde no volvió a salir, donde todo se quedó como en una decadencia donde hubo tanta luz, tanto furor. Pero creo que una manera de poder hacerle un verdadero homenaje es trabajar por nosotros y por el teatro, con las ideas que cada uno tenga y con los objetivos que cada uno se plantee.

TC: Creo que eso responde a la siguiente inquietud ¿qué creés que haría falta para que haya un mejor desarrollo del teatro en Cali? Y vos lo planteas claramente y es, independientemente de la historia, hay que hacer porque estamos en un presente.

MM: Sí, lo importante es que hay que aprovechar que hay muchos con nosotros. Hay muchos para que nos demos en la jeta ahorita, que tal vez Enrique no tuvo esa posibilidad, él se quedó solo, entonces hubo generacional donde el hombre no tuvo a nadie con quien darse y se fue quedando solo y ya. Después llegamos nosotros y nos dicen es que hubo alguien mucho más grande que ustedes y ustedes se están olvidando de él y uno dice cómo así, yo no quiero ser malo y la historia yo la quiero también. Lo que tenemos es que disfrutar esta coyuntura en la hemos decidido unirnos y que el trabajo se conozca.

TC: ¿Qué implica hacer teatro en Cali en las actuales circunstancias? Recogiendo lo que has dicho, que se vislumbran varias visiones del hacer teatral, pero pensando también en la especialidad de Teatroas que se fue por la línea empresarial. Pero también está lo otro y es hacer este tipo de teatro que no es para la empresa sino que es a partir de esa búsqueda de la estética, de la estética y esa necesidad de hacer teatro, ¿vos cómo ves el panorama?

MM: Desde varios puntos de vista, podemos decir, por ejemplo, desde lo económico cómo está el teatro acá. Como en muchas partes del mundo hacer teatro no es fácil, porque no tiene una buena demanda, de alguna manera y para muchos, “innecesario”, no es un producto de consumo masivo, entonces el teatro en cualquier parte, siempre va a ser complicado. Una vez estuve en un taller de dramaturgia en Bogotá con unos ingleses y ellos también hablaban de las mismas cosas que puede hablar uno aquí sobre la preocupación de cómo llevar público a las salas. Uno cree que en Inglaterra no se preguntan esas cosas o no tienen que inventarse estrategias para llevar gente a las salas. Es exactamente igual. O cómo vamos a conseguir los recursos para conseguir el vestuario. En muchas partes funciona igual. Uno cree que sólo pasa aquí. Siento como hay muchos grupos que estamos muy jóvenes y que siguen saliendo más y más como una explosión de acné, lo digo refiriéndome a lo joven que está todo. Uno no sabe muy bien si los grupos van a tener continuidad o no. Yo he visto muchos grupos de la universidad (Del Valle) que uno los ve y dice esto va a pegar durísimo en diciembre y esos grupos antes del año ya están moribundos, incluso yo he tenido que vivir esa experiencia con Teatroas, es como que en cualquier momento hasta ahí llega. Creo que falta tiempo para darse cuenta de muchas cosas como saber en realidad qué es lo que quiere cada grupo. Creo y no sé si será porque están aquí los de (John Alex Castillo y Ariel Martínez) los que están más cerca de encontrar eso que uno dice “juepucha” ya, entramos a lo que queremos; yo siento que en general todos los grupos están trabajando como en un lugar seguro, es decir, sus exploraciones son sobre caminos seguros; los que están por lo experimental que son tan experimentales que no se entiende; los que están en el texto están muy en el texto; hay pinceladas muy lánguidas y tenues con todos los grupos, yo siento que los que están en estos momentos los que sí van a pegar para los diciembres venideros, son los de Cualquiera. Y eso yo lo vine a entender hace muy poco tiempo, porque estuve trabajando en Bogotá con Rubiano en una obra de él que es “Pinocho y Frankenstein le tienen miedo a Harrison Ford” y en el proceso que yo vi, con lo que él tiene, de lo que él hace con su teatro, es un teatro de vanguardia. Yo siento que el man se sale del lugar seguro y se arriesga a encontrar cosas y no necesariamente eso asegura el triunfo, bueno yo encontré esto y ya, pero usted se pudo haber equivocado y tiene que devolverse dos pasos y volver a retomar el camino por otro lado; entonces siento que los que se están arriesgando, en Cali, a explorar son los de Cualquiera.

TC: Muchas gracias Martha por lo que nos corresponde como Cualquiera. Y ahora una pregunta ociosa: ¿Qué tipo de teatro no te gusta ver?

MM: Uno cómo va a decir que yo quiero un teatro donde todo me lo den molido, donde yo entienda, donde esté lo chistoso yo me ría o donde esté lo triste yo me ponga triste, pues tampoco, ya deja de ser interesante. Y a veces lo que ya es muy performático a mi ya no me gusta, porque puede ser cualquier cosa y puede significar cualquier cosa, entonces todo da lo mismo, simplemente como ni siquiera lo puedo descifrar simplemente lo tengo que aceptar, sólo porque es raro me toca aceptarlo. Yo pienso si yo no lo entiendo pero es poético y bello yo lo acepto.

TC: Una pregunta a quemarropa: ¿Cuál es tu autor preferido? De cualquier género.

MM: Es que ese tipo de preguntas no me gustan, porque son las que siempre hacen en las entrevistas.

TC: Precisamente por eso y por eso la hago a quemarropa.

MM: Un amigo me recomendó hace poco una novela y yo no puedo decir que tengo un autor preferido porque me sentiría rarísima diciéndolo, porque yo hasta ahora no he dicho este es mi autor, esta es mi música, esta es mi comida, porque ni siquiera puedo decir esta soy yo. La novela se llama “El último encuentro” de Sandor Marai. Es espectacular, es recomendable al ciento por ciento, la persona que me la recomendó sabe lo que quiere. Es una novela lindísima.

TC: ¿Cuál es tu palabra o frase o expresión favorita?

MM: Uno debería siempre tener una de esas, pero que fuera positiva. Una cosa que uno siempre dijera “qué día tan lindo”. Porque yo pienso que uno se casa con frases negativas, tengo esa sensación. Como que es más recurrente uno casarse con las frases negativas: no, es que no puedo; no, no tengo tiempo. En vez de uno responder, listo hagámosle, cuadremos. No sé cuál sea mi frase favorita. Si no me saliera algo o si algo muy bueno me resultara podría decir: recáspita, pamplinas, eureka (Risas)

TC: Si Martha Márquez no hubiera sido una mujer de teatro ¿qué hubiese sido de la vida de Martha Márquez?

MM: Yo estaría por allá en el último rincón de una agencia de publicidad, haciendo que el director creativo se ganara todos los millones, dándole ideas, ideas, ideas y sintiéndome muy frustrada cuando no pudiera dar ideas. Pues yo creo que sí, estaría en una agencia de publicidad. Antes de estudiar teatro yo estudié publicidad y yo creí que esa iba a ser la vida mía. En ese tiempo mi novio era Andrés Castrillón, conocido ilustre ser de teatro también de esta ciudad, que trabajó conmigo. Entonces trabajamos de tesis, en la academia hicimos una campaña para condones Today, era muy bacana, eran unos conceptos muy buenos y nosotros cogimos nuestros comerciales los echamos a nuestras mochilas y nos fuimos con todas las revistas y como en la parte de atrás de los condones dice cuáles son los laboratorios, dijimos pues vamos para esos laboratorios a vender esta campaña, nosotros no teníamos idea de quién nos iba a recibir allá. Averiguamos quién era la gerente de marca y pedimos una cita, es que nosotros tenemos algo muy importante que decirle a la gerente y hablamos con ella de nuestra campaña, le gustó muchísimo y dijo que iba a hacer una reunión con unas personas y reunió a muchas personas en la sala de juntas y presentamos la campaña y obviamente nos bombardearon con las preguntas usuales que hacen a los publicistas para tumbarles las campañas o para ponerlos en jaque mate, para que expliquen y sustenten el concepto. De allí nos dijeron que habláramos con la agencia. En ese tiempo él y yo estábamos empezando teatro y nos dijeron: pero ustedes están locos, cómo se van a ir a estudiar teatro, ustedes son de la publicidad, qué va a hacer en teatro, se van a morir de hambre. Finalmente nosotros nunca fuimos a la agencia y no volvimos a hablar de los condones y ya, nos enrutamos en el teatro. Por eso es que digo que a lo mejor estaría en una agencia y probablemente estaría pesando 10 kilos o más porque uno todo el tiempo sentado produciendo ideas.

TC: ¿Te gustó la tortilla?

MM: Sí, está muy buena. No me diga que ya se acabaron las preguntas.

TC: ¿Quiere más preguntas?

MM: Sí, yo quiero más.

TC: En sus propias palabras ¿Quién es Martha Márquez?

MM: Lo que pasa es que esa es una pregunta muy existencial. Cuando me gané el premio me tocó escribir una pequeña biografía, porque van a publicar la obra. Yo decía pero y yo quién soy. Estudió en tal cosa, estudió tal otra, después hay como un hueco y yo no sé qué pasó allí, después escribió una obra y, y se ganó este premio. Una cosa así toda escueta y esto soy yo. Definirse uno mismo es como muy difícil, hay muchas cosas que uno podría decir: de lo que uno hace y de lo que uno es.

TC: ¿Vos esperás que lo que estás escribiendo ahora vaya a tener trascendencia a futuro, que te monten en un colegio, en una universidad, en un grupo por fuera de Teatroas?

MM: Pues sí, ya han montado algunas obras de las que he escrito, pero en colegios, porque en el grupo desarrollamos un repertorio para jóvenes y yo estuve encargada de eso y ahí escribí obras para el descubrimiento de América, el día del idioma y otras conmemoraciones. Cuando los compañeros van a los colegios y consiguen los trabajos dicen. Yo tengo que mantener este trabajo y conseguir la confianza de la gente para que me sigan contratando. Entonces se tiene que montar la obra y me piden de las que ya he escrito. A muchos les ha ido bien pero a otros no tanto. De todos modos lo que yo he escrito tampoco es color de rosa, hay algunas partes donde son muy moralistas y las obras las miran y dicen: sí chévere, pero cuál es la otra opción, ¿hay otra propuesta? Generalmente en los colegios siempre van a pedir obras clásicas.

TC: ¿Vos querés que alguna de tus obras sea montada por algún grupo o director en especial?

MM: Eso es muy emocionante. En estos días fui a ver unas obras al festival intercolegiado del Teatro Municipal y vi una obra mía, El lisiado feliz. Cuan do la vi, después que la vi me puse a llorar, porque era un texto mio que los pelaos lo habían cogido y lo habían mochado e hicieron con él lo que quisieron, lo mocharon, le quitaron un poco de cosas, pero en esencia ahí estaba lo que yo había creado. Fue muy interesante que algo que yo había escrito hace varios años ellos lo habían montado y que así lo podrían hacer muchas personas y empecé a sentir lo emocionante que es sentir que las obras son las que pueden permanecer en el tiempo, son los textos los que permanecen. Nosotros nos vamos, vivimos y morimos pero ahí quedan las obras. Primero es como una ansiedad, uno lo escribe porque lo quiere ver montado y después uno dice y si yo no lo monto entonces quién cuándo. Quién se va a interesar en montarlo. O también es falta de fe y decir, aquí va a venir un duro y va a montar mi obra y me van a invitar a Berlín al estreno de mi obra. No descartemos que eso pueda pasar. Pero cuando uno la está escribiendo en su casa, en Cali, en este Valle en esta ciudad caliente uno qué va a pensar en que alguien va a querer montar la obra que uno escribe. Pues a lo mejor la monta un gran director y entonces uno sale a la luz pública y le dirán: y usted dónde estaba. Pero si yo siempre he estado aquí en medio de este calor infernal escribiendo estas obras.

TC: ¿Cuáles serían las razones para volver a La Casa Café?

MM: Porque la tortilla de maíz es muy buena. Porque el ambiente es muy agradable, muy casero, entonces uno se siente como que uno no se quiere ir, quedémonos horas aquí. Es muy agradable.

TC: Muchas gracias Martha por tu tiempo y tu generosidad.

MM: Me gustaría decir algo que no dije sobre quién soy. Por esa pregunta uno puede hablar digamos del trabajo  de la escritura, pero hacia dónde se proyecta también. Yo tengo muchos conflictos con el tema de lo que es la existencia, me inquieta muchísimo todo lo que es de dónde venimos, para dónde vamos, el cosmos, como todos los misterios de la vida que uno dice y bueno por qué estamos aquí. Todas esas preguntas que no tienen respuestas a mí me inquietan muchísimo. Yo creo que mucho de esos contenidos van a estar ahí presentes si yo tengo la posibilidad de seguir escribiendo y muchos contenidos acerca de lo misteriosa que es la conducta humana, sus comportamientos, su tendencia a la destrucción, hay algo de eso que incluso está en Blanco y cuando me reúno a hablar con los actores, yo les digo no busquen explicación, porque si las buscamos, nosotros vamos a actuar respuestas y a mí no me interesa que el público se lleve respuestas sobre el comportamiento humano, tampoco es que salga loco. La idea es que simplemente salga pensando que de alguna forma nos comportamos misteriosamente y que nos toca cuidarnos mucho porque uno no sabe si en cualquier momento qué evento en la vida nos puede cambiar la manera de pensar. Quería agregar eso y quiero agregar que creo en Dios. Cuando vos me preguntás yo quién soy, yo lo que quiero responder es que soy hija de Dios. Eso es.

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Actualizado ( Jueves, 06 de Noviembre de 2008 23:31 )
 
 
 
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