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Caliendanza 2008 es un hecho PDF Imprimir E-mail
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Entrevistas
Domingo, 08 de Junio de 2008 03:19

El proceso que han tenido que vivir quienes están detrás de Caliendanza, un festival que cumplió su tercer año consecutivo en la escena caleña.

ENTREVISTA CALIENDANZA 2008

CON MARÍA ELIZA HOLGUÍN Y JUAN PABLO LOPEZ OTERO

Santiago de Cali, abril 16 de 2008

LA CASA CAFÉ

TEATRO EN CALI (TC): John Alex Castillo

MARÍA ELISA HOLGUÍN (ME):

JUAN PABLO LOPEZ OTERO (JP):

Teatro en Cali: Me gustaría, como para darle un poco de contexto a la entrevista, saber un poco sobre ustedes.

María Elisa: Yo me gradué de Artes Plásticas en la Universidad de los Andes. Después hice un posgrado en Gestión y Políticas Culturales en la Universidad de Barcelona y también estaba haciendo un curso de joyería que me tocó abandonar cuando me ofrecieron el trabajo en Comfandi donde llevó trabajando 6 años como directora del Centro Cultural en un principio y ahora soy la directora de Cultura y Biblioteca. Porque ahora tenemos un centro cultural en Cartago y vamos a tener otro en Buga. Y ahora estamos haciendo una alianza con Comfaunión en Palmira, entonces ya tenemos varias sedes y manejo las políticas culturales de Comfandi. Ahí han nacido varios proyectos de ciudad, hemos podido también participar en otros eventos de la ciudad. Hemos estado vinculados a todos esos procesos y con la Alianza Francesa nació la idea de hacer Caliendanza y así otros eventos como Fotocali que son los dos proyectos más grandes que desde Comfandi se coordinan en este momento, haciendo proyectos de ciudad.

Juan Pablo: Yo soy graduado de Comunicación Social de la Universidad Autónoma. Cuando terminé mi carrera estaba trabajando en El País, pero personalmente me interesaba más la parte cultural, conseguí un trabajo con la Secretaría de Cultura en Comunicaciones yo viví el inicio del Petronio Álvarez, el inicio de los programas que desde la Secretaría se han venido posicionando como los lunes al teatrino, los viernes a la plazoleta que en ese momento fueron muy interesantes y que aún se mantienen como el de la Tertulia. Trabajé 2 años en la Secretaría de Cultura, de ahí pasé a la Alianza Francesa donde llevo 7 años. Con la Alianza he realizado varios cursos en Francia sobre políticas culturales francesas para adaptarlas al trabajo que hace acá la Embajada a través de las Alianzas. Ha sido muy interesante conocer esto de cooperación internacional y ver la fusión y el trabajo en las políticas internacionales aterrizadas a un contexto nacional y local en nuestro caso. Hemos trabajado, como decía María Elisa, conjuntamente con Comfandi con alianzas estratégicas muy buenas que han conllevado a proyectos de ciudad como Caliendanza, hemos apoyado el proyecto que propuso Comfandi de Fotocali que es totalmente valido y requerido para el desarrollo de políticas culturales para la democratización de la cultura como tal, pero también como esa parte de los nuevos creadores, de la gente que está haciendo cosas nuevas porque igual la política internacional actual apunta a eso, como a no forzar un público sino conocer qué es lo que requieren los públicos para así mismo solucionar las necesidades que ellos tienen a través de unos eventos pensados para ellos. Yo pienso que Comfandi lo tiene muy claro y por eso ha habido un diálogo interesante entre las dos instituciones.

TC: ¿Cómo se gesta el proyecto de Caliendanza y cómo fueron las primeras versiones de este proyecto?

ME: Pues la verdad fue una propuesta de la Alianza, porque ellos ya venían apoyando el proceso de Azoe Danza y nosotros no habíamos tenido mucho acercamiento con la danza contemporánea, pero nos parecía muy válido, como decía Juan Pablo, ir creando un público porque Cali de todos modos es una ciudad de danza y hacia la danza contemporánea abrir unas posibilidades a los creadores para que vean también nuevas producciones, empezar a hacer unos intercambios con grupos internacionales. Entonces cuando Juan Pablo me lo propuso nos metimos en esa idea y ahí lo hemos ido sacando adelante y de verdad hemos aprendido bastante en poquito tiempo sobre danza.

JP: Además porque nosotros hacíamos algo que se llamaba concierto de solos que lo hacíamos en la Alianza y como el auditorio de la Alianza es un espacio tan pequeño y no cabía la compañía completa, quedaba muy estrecha, esto lo hacíamos con Azoe Danza. Y como Comfandi había apoyado procesos muy interesantes en danza contemporánea acá en Cali, entonces era como unirnos para crear ese proyecto. Lo que dice María Elisa es muy cierto, no somos especialistas en danza, pero somos gestores y administradores de cultura. Hemos visto mucha danza y la idea era como crear un espacio para tener unos referentes de danza contemporánea internacionales importantes que vinieran a la ciudad, pero a su vez que fuera como una plataforma para las nuevas creaciones que pasaran a nivel país, no solamente Cali. En eso es en lo que hemos estado y esa es la razón por la cual se crea una iniciativa conjunta.

TC: A lo largo de estas 3 versiones del festival ¿cuál consideran ustedes que ha sido el aporte que ha ofrecido el festival Caliendanza al desarrollo de la danza contemporánea en Cali?

ME: Bueno, el primer año fue como un lanzamiento, ahora va a ser la tercera versión del festival y creemos que es como permitir ver qué está pasando en el país. Ver qué está pasando en las compañías de Medellín y Bogotá donde la danza contemporánea ha sido más fuerte, hacer intercambios y poco a poco ir trayendo grupos internacionales. Eso es como lo que hemos podido hacer. El festival todavía no cuenta con unos recursos muy grandes, por lo que no ha habido mucha participación de grupos internacionales, pero lo que hemos traído hemos tratado de que sea de buen nivel y que siempre haya un acercamiento con los bailarines locales. Entonces se han hecho las clases maestras donde ellos pueden tener un intercambio directo con los coreógrafos y un diálogo durante los días del evento. Hemos hecho unas propuestas interesantes de talleres previos a Caliendanza donde han salido resultados interesantes para el festival. Este año por ejemplo, hubo una ganancia grande que vamos a poderla ver en el festival que es el trabajo con discapacitados que no se había hecho antes. Fue una propuesta del British Council con la Fundación Carvajal y el resultado va a ser maravilloso pues yo ya estuve viendo y hay bailarines, invidentes, sordos y discapacitados físicos, entonces el resultado será bellísimo ya que son 30 o 31 personas en escena y eso también es un aporte interesante al trabajar con otros grupos que a veces no tienen mucha inclusión en estos procesos, entonces fue abrirle una puerta a un gente interesante y ver cómo ellos asumen el cuerpo de otra manera, eso fue muy bonito.

JP: Yo opino igual que María Elisa. Yo creo que ese es el aporte, brindar un espacio para que los demás vean estos referentes nacionales e internacionales. Pero veo algo importante ahí y es que este ha sido un espacio pensado y ha sido un proceso. Nosotros, por ejemplo no arrancamos con el primer festival, sino que se hizo el lanzamiento de lo que iba a ser el primer festival precisamente porque no teníamos afán de querer hacer el festival ya, sino irlo construyendo conjuntamente y todavía lo seguimos construyendo, el proyecto está en construcción, un proyecto que si dijéramos que la cosa ya está hecha, que ya está cerrada totalmente sería un error y no apuntaríamos en realidad a solucionar nada o a aportar nada, porque no estaríamos escuchando las cosas que van y vienen. Entonces estamos en un proceso en el cual hay unas políticas claras. Nos alejamos de la idea de que como es un festival en Cali debe haber una inclusión total de todos los grupos de la ciudad, no es un derecho propio que tienen los grupos de la ciudad de participar en el festival como tal, porque lo que quiere el festival es legitimar calidad, que las cosas que se presenten sean buenas. Si en la ciudad hay cosas buenas en su momento buenísimo, si no las hay pues no necesariamente habría que presentarlas.

TC: Lo que habría que hacer sería, más bien, incentivar la formación y mejorar.

JP: Sin embargo, como dice María Elisa, el festival no tiene el presupuesto para ofrecer una formación al año. Aunque los grupos, por su cuenta, también podrían buscar otras vías para su formación, sin embargo estamos a la tarea de que se pueda crear como la columna vertebral para eso, para que haya una formación en el año.

ME: Sí, esa es una de las preocupaciones más grandes que tenemos y es como la carencia de nuevas creaciones y de nuevos grupos, porque están los mismos grupos que desde el primer festival pudimos detectar y estos grupos no han tenido nuevas creaciones. Hemos abierto las puertas a que se hagan unos talleres y de ahí han surgido nuevas creaciones, pero que se mantenga ese mismo grupo como una compañía todavía no ha sido posible. Entonces yo creo que ese es uno de los retos que tiene que generar Caliendanza que haya nuevas producciones de danza. Y como decía Juan Pablo, si ese año en que se haga Caliendanza no hay una nueva propuesta interesante de los grupos pues lamentablemente no se podrán presentar los grupos de Cali. Este año vamos a tener un estreno bien interesante de solo bailarines hombres y también el resultado del taller con los discapacitados.

JP: Sin embargo, el hecho de que no se presenten no quiere decir que no estén incluidos. La idea es que haya una inclusión a través de talleres que les sirvan a su vez como para confrontarse. La idea es que haya una confrontación con bailarines de panorama nacional e internacional, para que así mismo el bailarín de la ciudad se dé cuenta en qué nivel está en un rango internacional. Eso es como una idea general.

TC: Las anteriores versiones del festival y esta en particular ha tenido este taller con los jóvenes discapacitados, un taller de danza integral, sin embargo los otros festivales han tenido ese componente a través del cual uno podría nombrar como impacto social, porque finalmente es una parte de nuestra ciudad que también está siendo beneficiada con el festival. ¿En las versiones anteriores cuáles fueron esas actividades que impactaron socialmente a la ciudad?

JP: Lo de Aguablanca por ejemplo. Hicimos un taller en Aguablanca con la Cámara de Comercio el año pasado, no lo quisimos asumir como vamos a ayudar a esta pobre gente porque no tenemos esa mirada misericorde, la idea es tener una mirada seria y poder aportar a la parte del tiempo libre de los jóvenes y de una formación en un interés previo que ellos tienen en la danza. Entonces se hicieron esos talleres con Adriana Miranda que arrojaron resultados muy interesantes y socialmente esto acerca estas partes de la ciudad que no son tan cercanas para nosotros y comparte, porque los chicos de todas formas crearon su coreografía con Adriana a partir de su propias realidades. Me parece que eso fue un alto componente desde lo social. La parte de los discapacitados de este año es una iniciativa desde Comfandi y del British Council y es, desde mi punto de vista, un proyecto excelente. Porque Cali es una ciudad agresiva con los discapacitados, es una ciudad que nos está preparada para los discapacitados, entonces estos espacios hacen que la persona con discapacidad se sienta parte de una sociedad que de una u otra forma lo excluye, entonces esto hace parte de unos procesos de inclusión muy importantes.

ME: Sí, se pierde el límite de la discapacidad y cuando uno los ve ahí en escena a veces se olvida quién es el sordo, quién es el ciego, porque se vuelven como cualquier otro personaje. Lo de Aguablanca fue una experiencia interesante y así mismo el primer año vino un egresado de Incolballet y dictó un taller para bailarines locales y también se presentó. Creemos que todavía nos falta descentralizar más el festival, ojalá se pudiera llevar a Aguablanca y a otros lugares, pero por ahora está muy centralizado en las entidades y lugares aquí en el centro. Pero esperamos que en otros años sí se pueda hacer en otros lugares de la ciudad y ojalá que se vuelva una bienal de danza, como una temporada y que la Secretaría de Cultura se está moviendo en esta línea, que sea una gran temporada de danza que se mueva por toda la ciudad que empiece con el festival de ballet que empieza en el día de la danza, sigue el encuentro de danza universitaria, luego con Caliendanza y termine con el Mercedes Montaño que es más o menos a finales de junio. Ese sería el ideal.

TC: Ahora vamos a hablar de ese tipo de integración que está dando no sólo a nivel de los festivales y de las instituciones, quisiera preguntarles sobre la impresión que han tenido las compañías que han visitado la ciudad, tanto nacionales como internacionales, sobre el festival y sobre nuestra ciudad como espacio cultural.

ME: Pues el año pasado que trajimos grupos de Medellín, estaban muy agradecidos con Caliendanza, además como se han ido terminando los festivales, entonces es como permitirles nuevamente un espacio para presentar la danza, estaban muy contentos. Tanto que uno de los grupos de Medellín nos está pidiendo que los apoyemos para hacer un festival en esa ciudad, que los asesoremos, lo cual es muy gratificante. Se sintieron bien acompañados, con la logística y la atención en el festival, no tuvieron percances con los equipos ni nada por el estilo. También el grupo de España que estuvo el año pasado nos escribe todos los años para volver.

JP: Se trabaja con una base de respeto. Respeto con el público con las piezas bien diseñadas, de buena calidad, claras y con un mensaje que llegue directo. Respeto hacia todos los invitados con una claridad sobre los convenios, la parte del dinero. Y se funciona igualmente con el interés de que la persona que venga aquí a Cali quede con ganas de volver; que la atención sea la mejor posible, que el hotel sea bueno, que la persona se sienta bien y sí trabajamos mucho en eso porque sabemos que de todas formas el festival conlleva el nombre implícito de la ciudad. O sea que es un compromiso doble, ahí está el nombre de la ciudad en el exterior, nacional e internacionalmente. Es también una promoción implícita desde lo turístico si uno lo ve desde ese punto de vista. Y la idea es que a futuro esto se vuelva como un clúster de eventos que genere un verdadero impacto de ciudad que, a su vez forme un público foráneo especializado que venga a la ciudad. Y se me ocurre que si se hace una bienal se hagan uno diálogos de danza, diálogos en movimiento. Que se haga incluso una temporada que pase en el año en que no haya bienal por ejemplo. Que sea pensar la danza a nivel de pluralismo que es lo que está haciendo Medellín ahora con la filosofía, pensar la filosofía en Colombia o dónde está la filosofía. Entonces, pueden surgir muchas cosas, pero mientras trabajamos en la parte teórica y en la parte de las presentaciones, aunque a nivel pedagógico y de investigación en Caliendanza no nos hemos abierto mucho y deberíamos trabajar más en eso, esperamos en las próximas versiones poder trabajar más la parte de la investigación en danza que es un terreno muy interesante y no muy explorado.

TC: Ahora sí volviendo al tema de la integración. Dos instituciones como la Alianza Francesa y Comfandi se unen con otras entidades privadas y públicas para el desarrollo de este proyecto ¿cómo ha sido la experiencia en estos años de trabajo, de ir encontrando una manera de sumar esfuerzos para un evento de ciudad?

ME: Ha sido un proceso que viene de unos 5 años para acá y no ha sido sólo a través de Caliendanza sino en otros proyectos culturales, lo cual en muy interesante. Las entidades se dieron cuenta que tiene que haber una cooperación para poder sacar los eventos a flote, porque si no, no se podían hacer. También porque hay una renovación generacional en las entidades. Ahora hay mucha gente joven trabajando en las entidades culturales que ha permitido un acercamiento entre todos los que tenemos estas programaciones. Hay como una fraternidad, nos hemos vuelto muy amigos, hay una camaradería y hay un apoyo constante para que las cosas puedan surgir. Eso también se ha visto en el salón de octubre, Fotocali, etc. Entonces cuando se propuso Caliendanza, una entidad como la Fundación Hispanoamericana, que no tendría por qué estar aquí, decidió participar y ha estado muy involucrada, el Colombo Americano también apoyándonos ahí siempre. Las universidades también siempre han tenido ahí sus procesos de formación, entonces era más clara su participación; además el encuentro de danza universitaria que lo está promoviendo la San Buenaventura, pero al tiempo la Javeriana tenía su grupo de danza, entonces con las universidades fue mucho más fácil esto. La Secretaría de Cultura ha sido vital para que Caliendanza pueda surgir ya que sin el apoyo económico de ellos no hubiéramos podido sacar esto adelante.

JP: Sobre todo la anterior Secretaria de Cultura, Mariana Garcés, que apoyó muchísimo el proyecto y dejó un lineamiento para seguirlo apoyando y eso también es una ganancia. Ya no es un proyecto desconocido al sector público, sino que está como un proyecto que se debe apoyar.

ME: Y a nivel nacional, lo bueno es que el Ministerio de Cultura y la Secretaría de Cultura de Bogotá ya lo han empezado a reconocer. Además por los pocos espacios que hay en Colombia y quieren apoyarnos, por ejemplo este año la Secretaría de Cultura de Bogotá financia los tiquetes de algunos grupos de Bogotá y están muy pendientes de lo que pasa con Caliendanza y es muy bueno. El reto que sí creo que tenemos ahora es poder integrar realmente el festival de ballet con Caliendanza. Que haya un proceso más de integración y un proceso formativo desde que empiece el día de la danza con el festival de ballet hasta Caliendanza, porque ha sido todavía un poco difícil.

TC: La última pregunta formal de la entrevista tiene que ver con el contexto. Ustedes como directores, coordinadores de programación cultural en estas dos instituciones ¿cómo perciben el panorama cultural de Cali en comparación con otras ciudades? Ya que ustedes están en permanente contacto de lo que está sucediendo en otras ciudades. ¿Qué fortalezas tenemos, qué nos falta por fortalecer en lo cultural?

JP: Desde mi punto de vista falta más confianza, menos temor. Lo que vemos de los grupos de otras ciudades es que hacen más cosas, están en movimiento, crean. Los grupos de aquí no son muy pilos en eso todavía. Me parece que falta un compromiso mayor porque la danza como disciplina artística no está posicionada todavía aquí en Cali, no hay un pleno convencimiento de que eso puede ser y si los mismos bailarines no lo creen pues va a ser muy difícil y si no hay unión de los grupos y las compañías esto va a ser muy débil, en resumen hace falta más creación porque aquí hay creatividad pero no se meten en el cuento. Lo que importa es como está el proceso interno en la ciudad y hacer una cosa honesta y real. Yo no soy actor sino administrador de cultura y gestor cultural pero sí opino como espectador que un actor que sea honesto y que sea transparente hacia el público llega más, un proceso más honesto se mantiene más en el tiempo.

ME: Creo que hace falta más compromiso por parte del estado, sobre todo de la Gobernación, porque la Secretaría de Cultura Municipal tiene unas políticas un poco más claras, pero sí falta un compromiso más fuerte para que los procesos puedan tener un acompañamiento por parte de ellos especialmente desde lo económico y de formación y que los creadores también puedan contar con el estado. Falta una política decenal de cultura y estamos tarde para hacerla. Por ahora, parece que se va a poder hacer la del municipio, por lo menos. A los creadores les falta arriesgarse, lo mismo en teatro también Cali una fortaleza en teatro de toda la vida también y hay muchas salas de teatro; a mí me preocupa fuertemente el público del teatro, es muy difícil, por lo menos en el Centro Cultural Comfandi, mover público para el teatro. Hemos tratado de hacer temporadas con grupos y ha sido muy complejo, entonces no sé ahí qué pasa, si las producciones no son tan fuertes, si la gente está como cansada de lo que pasa con los grupos, como que han perdido la credibilidad y eso es preocupante porque tiene que volver a ganarse un público grande, las salas concertadas también sufren con eso y me parece un mérito que lograron unirse todos este año para hacer la muestra de teatro caleño y ver qué estaban haciendo y era una verdadera preocupación por lo que estaba pasando con los grupos y las compañías de Cali para ver qué tenían en repertorio los otros y poderse confrontar, eso fue muy interesante y ojalá que se siga dando. En las artes plásticas pienso que hay también cosas muy buenas, el salón de octubre ha sido reconocido como un evento a nivel nacional como un proceso muy bueno, por eso mismo este año nos dieron la sede del salón nacional y estamos a la espera de eso. En la música Cali tiene muchos espacios y es una industria que tiene mucho futuro. Y en cine también se está dando una pauta en el país.

JP: Hay unas iniciativas en este momento a largo plazo que si se mantiene la idea general con la que fueron creadas van a ser un éxito y van a posicionar a Cali como un epicentro cultural de Colombia. Hablo de Caliendanza, hablo de Fotocali, hablo de los festivales que hay acá, porque la idea es también no quedarnos haciendo festivales para Cali, sino hacer festivales que de verdad trasciendan y no es por una visión arribista sino que sería como una muy buena opción para la comunidad artística de la ciudad, porque si la gente del festival de teatro se queda pensando que hay que satisfacer a los teatreros de Bogotá, pues nunca podrán traer otras opciones, la cosa es pensar en grande pero sin desconocer el trabajo local, sino reconociendo lo que haya bueno de todos, locales y foráneos, y presentándolos y exhibiéndolos y promocionándolos. Si en los procesos quedaron cosas por fuera y ese proceso va bien, de seguro, esas cosas que quedaron por fuera van a tener que estar ahí, es así de claro. Pero, de todas maneras pienso que en la ciudad, a nivel institucional, hay muchísima voluntad, así no haya montones de dinero, sí hay muchísima voluntad. Otra cosa es que la parte empresarial crea más en la parte cultural y ahí si se requiere un grupo de personas que asuman esa parte empresarial y la convenzan de que al año tienen que apoyar 5 eventos grandes (por decir un número).

ME: Es que no hay en Cali ese apoyo, en realidad y no hay gente que lo haga, que gestione, que haga mercadeo cultural, pero en Cali no existe o hay muy poquitos que puedan hacerlo.

JP: Por ejemplo María Elisa le pide a Gases de Occidente para el carnaval del libro y yo le pido a Recamier (…) y si cada uno nos da 20 millones para eso, ellos no vuelven a dar nada para nada más. Es duro decirlo pero así es.

ME: Y eso si es un trabajo muy fuerte que hay que hacer para que haya más compromiso por parte de la empresa privada. En Medellín, por ejemplo, el sindicato apoya mucho la cultura y eso es un cambio que se tiene que dar en Cali porque hace falta trabajarlo y todo eso generaría una industria cultural y creo que eso está próximo a darse, que la gente empieza a entender que la cultura también es una industria y que, como en otras ciudades del mundo que genera el 3% del producto interno bruto del país, entonces tiene que poder hacerlo.

JP: Lo que pasa es que el artista, desde mi punto de vista, no debe hacer eso nunca. Es como si yo soy pintor y yo mismo mercadeo mi obra, pues le va quedar muy difícil, porque no es administrador entonces quédese pintando, consígase un galerista que le administre su obra y que le venda; lo mismo sucede con las otras disciplinas. A menos que sea un hombre multifacético.

ME: Hay grupos de teatro o de música que sí pueden tener una visión un poco más empresarial o alguno de los del grupo podrá tener una visión más emprendedora y administrativa que los demás y eso los organiza más.

JP: Eso se da mucho, pero yo creo que toca preferir gente que fueran agentes externos y que el artista no se meta en eso, porque el artista debe crear, porque el artista tiene otra visión totalmente distinta de eso.

TC: Pues muchísimas gracias por este tiempo y el portal Teatroencali.com los felicita por la labor que han hecho con el festival Caliendanza y con la programación en sus espacios culturales sobre todo porque han empezado a generar en la ciudad ese sentido de corresponsabilidad con el desarrollo de la ciudad. Y la última pregunta es ¿qué tal les pareció el café y demás?

JP: El “mocachino este” estaba muy delicioso.

ME: Sí, muy rico todo, muy interesante el espacio.

TC: ¿Cuál sería una razón para volver a La Casa Café?

ME: Es un espacio muy agradable, lo mismo que la música, el internet.

JP: Muchas razones.

ME: Lo vamos a recomendar. (Risas)

TC: Bueno María, Juan Pablo, muchas gracias.

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Actualizado ( Lunes, 15 de Septiembre de 2008 17:44 )
 
 
 
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