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El grupo "Teatro del Valle" lleva 8 años viajando a los Temporales Internacionales de Teatro en Puerto Montt – Chile, ciudad situada en el sur, en la X región de los lagos.
Este festival se extiende por la región; las compañías invitadas realizan una itinerancia de casi dos semanas y media, con funciones todos los días en lugares distintos.

Teatro del Valle salió de Cali el 18 de julio a las 4 de la mañana y llegó a Santiago de Chile a las 5 de la tarde; en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez nos estaba esperando don José para llevarnos al lugar de la primera función, un pueblito a una hora de Santiago llamado Casa Blanca. En este pueblo pequeño hace un frio impresionante; lo especial es que tiene un teatro grande y hermoso. Esa noche pernoctamos en Casa Blanca pero antes fuimos a comer al restaurante de Marcos, un excelente cocinero y anfitrión; en la comida nos dimos cuenta de que justo a la hora de nuestra función del día siguiente jugaría la selección nacional de Chile contra Argentina, la semifinal de La copa América, así que iba a estar difícil que la gente asistiera al teatro.
En la mañana del día de la primera función, en medio de la tupida niebla llegamos al teatro; unos jóvenes se encargaron de la parte técnica (Fercho, Augusto y Alexis). En esa misma jornada tuvimos el agrado de conocer a la directora del teatro, quien después de entrar en confianza nos contó que su verdadera profesión es trapecista: todos en su familia son trapecistas, y sus dos hijos trabajan ahora en el "Circo del Sol". Después de que nos contó esto, la curiosidad nos hizo preguntarle a lo largo de todo el almuerzo, cómo había sido su emocionante vida…
Llegó la tarde y con ella el ensayo fuerte de actuación. No es fácil actuar con ese frio! Aunque el teatro tiene buena calefacción, la diferencia climática entre nuestro país y ese lugar es enorme: hay que tratar de estar caliente internamente y muy concentrado durante la función. Como era de temer, asistieron no más de 20 personas; siendo él tan grande, se sentía casi vacío.
Esa fue la primera función de la gira; para la comida volvimos donde Marcos quien nos contó que estaba arrepentido por no haber asistido a la obra por confiar en el triunfo de su selección… la que en aquella ocasión defraudó sus esperanzas.

Al día siguiente regresamos temprano al Aeropuerto de Santiago para arribar en la tarde a Puerto Montt, la ciudad en donde desde hace dieciocho años se realiza este importante evento teatral. Los temporales duran un mes entero, con doble función en el teatro “Diego Rivera” todas las noches. Siempre hay lleno total; las entradas son gratuitas gracias a los patrocinios. Este escenario es el punto de encuentro de todas las compañías teatrales. Desde aquí arranca todo para que, como dijimos antes, los grupos nacionales y extranjeros realicen las giras por muchos pueblos y ciudades del sur de Chile.
A la llegada a Puerto Montt nos encontramos con la familia Martínez, una familia encantadora que conoce y apoya al grupo desde hace 6 años; con ellos todos los integrantes del grupo hemos hecho gran amistad: de hecho Nico, el hijo único, nos acompañó durante toda la gira haciendo las veces de técnico.
Llegar a Puerto Montt es llegar a casa: la gente es amable y servicial, colman de atenciones y detalles a los visitantes. Los platos de bienvenida y los que normalmente se comen en toda la gira, son el salmón y el “chancho”, y, por supuesto, los irresistibles vinos chilenos acompañan todas las comidas.
Esa noche fuimos al Teatro a ver a la Fundación teatro Arlequín de Paraguay con la obra “Filomena Marturano” escrita por Eduardo de Filippo, uno de los autores más importantes del naturalismo italiano, quien revela dramas íntimos de la vida contemporánea a través de la comicidad.
Luego fuimos a casa de los Martínez a comer con la Compañía mexicana "Conjuro Teatro"


En la mañana del sábado 21 de julio salimos para Ancud, un pueblo que queda en Chiloé, y esta es una isla grande y rectangular con unos 130.000 habitantes que queda a tres horas de Puerto Montt. En la mitad del viaje hay que abordar un ferri –para quien no lo sepa, es una especie de plataforma barco en la que se transportan los carros que viajan del continente a la isla y viceversa. Durante el trayecto el viento es fuerte y helado pero es difícil quedarse dentro del carro sin contemplar el majestuoso paisaje.

Ancud es un puerto pesquero de casi 40 mil habitantes. El grupo es sin falta invitado allí cada año. Normalmente es el sitio de las mejores funciones de la gira; es un reto para el grupo mantener esta tradición. Es seguramente la calidez del público y de los organizadores lo que hace a ese lugar tan especial: el hecho es que allí siempre tratamos de sacar y entregar lo mejor de nosotros en la función.

El teatro es pequeño y la silletería, los tapetes y los telones son de color azul marino; hace allí mucho más frio que en el teatro de Casa Blanca: no hay calefacción!
Los requerimientos de la obra son 25 bultos de aserrín de contextura y color parecido, 5 bultos de sal marina y un cactus; cuando los técnicos llegaron con los requerimientos nos dimos cuenta de que no habían ni siquiera 10 bultos de aserrín y todos de distintos colores y formas, y no había sal marina si no arena muy negra; además, en lugar de la matica de cactus que normalmente pedimos, llegaron con un enorme cactus en una matera.
Así y todo la función salió más que especial; al final de la obra buscamos cualquier abrigo y salimos corriendo de los camerinos para vender afiches de la obra. Nos reencontramos con el cálido público que año tras año va a vernos, gente que ya reconocemos y con quienes compartimos un rato de charla muy agradable.
Una profesora de teatro del pueblo nos contó que había puesto a sus estudiantes a leer a Shakespeare para interpretar luego la obra que ellos escogieran, pero la lectura les pareció muy densa y aburrida. De todos modos al ver nuestro Otelo se dieron cuenta de que Shakespeare se puede montar de otra forma.
El domingo temprano viajamos de vuelta a Puerto Montt; a la llegada frente al teatro abordamos inmediatamente otro bus para salir para Horno Piren. Conocimos a Fernando y Claudia, unos jóvenes que habían sido enviados por la empresa Salmex- la contratante de la función de aquel día.
(Espere pronto la segunda parte)
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